San Juan Evangelista

La imagen de San Juan que conocemos a día de hoy es la segunda que posee la Cofradía, pues la primera, encargada a don Miguel Fernández en 1924, se perdió tras la guerra. En la década de los cuarenta, tiempo en el que se reorganizó la Semana Santa de Alhama, un grupo de jóvenes consiguió con mucho esfuerzo e ilusión que la localidad volviera a tener una imagen del Discípulo amado. Dicha imagen fue realizada por imaginero don José Lozano Roca en 1946 por el precio de mil pesetas. Esta imagen comparte con la anterior, además de un sentido estético, una túnica bordada en oro fino.

 

 

Respecto a la iconografía de la imagen podemos decir que José Lozano Roca, de manera muy inteligente, rompe con el prototipo que estableció Francisco Salzillo, siendo esta una imagen original y creativa. Destacar de la imagen un rostro juvenil, cabeza de concepción clásica, muy expresiva, con larga melena y cabellos repartidos en gruesos mechones. Faz de perfil clásica, con labios y mentón fino; mano muy bien trazada anatómicamente, señalando a María la Via Dolorosa con la mano derecha, y portando en su izquierda otra de sus más conocidas insignias: la palma. del Paraíso. 

Como curiosidad, comentar que la primera capa con la que procesionó la imagen fue el telón del Salón Espuña debido a la desfavorable situación económica de aquellos años. Durante los primeros años, San Juan procesionó en el trono octogonal, que era anterior a la guerra, y que a día de hoy la Cofradía sigue utilizando en el Via Crucis que preside el Cristo del Rescate. En 1953, San Juan estrena una capa blanca confeccionada en raso, que lleva cosido un galón dorado. Cabe destacar que es la primera capa en la que la imagen lució su insignia más destacada: el águila. 

Dentro de sus diferentes vestiduras, destacar el atuendo compuesto por una túnica adamascada (1990) que se completa con un fajín bordado en oro y una capa de terciopelo rojo (1994) bordada también en oro, que luce en su espalda un águila confeccionado en piezas de tisú y pedrería. Destacar igualmente la vestimenta que se realizó entre el año 2000 y 2003, confeccionándose en primer lugar una túnica y un fajín bordados en canutillo dorado, que años más tarde se completarían con una nueva túnica de terciopelo blanco bordada al mismo estilo. 

En 1992 estrena un estandarte que rompía con la estética establecida para ese tipo de ornamentos procesionales, bordado en malla de oro con aplicaciones de tisú, pedrería y cordón dorado. Remata este estandarte un fleco de los denominados cofradieros. 

En cuanto a peanas, carrozas y tronos, comentar que la imagen ha procesionado a día de hoy en todas y cada una de las que posee la cofradía. En la procesión del Martes Santo, desfila en una carroza realizada en acero inoxidable con aplicaciones de latón. Esta carroza fue realizada por diversos hermanos cofrades en la década de los sesenta. En la procesión del encuentro en la calle de la Amargura, en la mañana de Viernes Santo, procesiona en un trono de madera tallada y dorada, realizado en 1986 por los hermanos Lorente. Destacan cuatro imponentes brazos de luz. En la procesión del Santo Entierro, formando el grupo escultórico llamado Regreso del Calvario, San Juan acompaña a la Virgen de la Esperanza en el trono de plata que la Cofradía posee. Finalmente, Domingo de Resurrección, San Juan desfila en una peana en madera tallada y dorada. Esta se compró años más tarde al trono en el que procesiona el viernes por la mañana. 

Para finalizar, podemos decir que la imagen de San Juan ha sido en cierto modo «itinerante», puesto que ha estado en las residencias de los distintos presidentes, siendo la casa de Matías Martínez la última en la que permaneció. Fue en el año 2003 cuando la imagen fue trasladada de forma oficial al templo parroquial de San Lázaro Obispo, junto con las imágenes de la Virgen de la Esperanza y del Cristo del Rescate. En ese mismo año se estrenó el ratablo en el que a día de hoy descansan.